jueves, 30 de enero de 2014

Michelozzo: Palacio Medici Riccardi

Giorgio Vasari pintó esta vista del palacio Medici Riccardi en 1550
Fachada y patio. Florencia, desde 1444.

La república de Florencia pasa a ser gobernada en 1434 por Cosme de Medici el Viejo, banquero y político, que pondrá las bases para que sus sucesores mantengan el control de la ciudad durante un siglo. En el nuevo ambiente cultural renacentista, el papel dirigente de esta familia requiere de manifestaciones externas de su importancia. Por ello, en 1444 Michelozzo di Bartolomeo (1396-1472) recibe el encargo de edificarles una nueva residencia. El resultado (modificado y ampliado en el siglo XVII por los Riccardi) se convertirá en un nuevo modelo de palacio urbano que será rápidamente imitado en Florencia, en toda Italia, y en el resto de Europa: el clásico palacio renacentista aragonés deriva directamente de él.

Hacia el exterior es un monumental volumen en buena parte cerrado, expresión del poder de Cosme de Médicis. El aspecto todavía recuerda al de una fortaleza, a pesar de las abundantes ventanas. Sin embargo la variación del aparejo en altura elimina la monotonía y algo de su pesadez, y le dota de gran plasticidad.

La fachada destaca por su simetría. Se articula horizontalmente por cornisas que separan las plantas. Éstas poseen una altura decreciente estudiada para crear un efecto óptico rítmico; así, las cornisas no coinciden con el nivel del pavimento interior. La planta baja presenta aparejo almohadillado rústico y se abre por grandes arcos de medio punto. Estos fueron cegados con vanos menores en el siglo XVI, privando al edificio de la permeabilidad con el exterior que tuvo inicialmente. La planta intermedia o planta noble posee un almohadillado liso, y la superior sillares sin resaltar las aristas. Ambas se rasgan con abundantes ventanas con ajimez, cobijadas por arcos de medio punto de grandes dovelas. La fachada concluye en un gran alero muy decorado. En la esquina principal y sobre los ajimeces de muchas de las ventanas campean las armas de los Medici. Naturalmente, en la ampliación las sustituyen las de los Riccardi.

El patio o cortile es el ámbito principal, ya que une el exterior y el interior del edificio. No es un mero espacio utilitario, sino que posee un valor de representación clave: la importancia de la familia se manifiesta en la riqueza y categoría (también intelectual) de su ornamentación. Es de planta cuadrada, y posee doce columnas de proporciones clásicas y con capiteles de orden compuesto que sostienen otros tantos arcos de medio punto y moldurados. El problema surge en los ángulos, donde fustes y enjutas resultan ópticamente más débiles, por lo que otros arquitectos ensayarán más tarde diversas soluciones. Sobre los arcos, una ancha banda delimitada por molduras y con medallones en los que alternan las armas de los Medici y escenas mitológicas. En el piso noble se abren ventanales semejantes a los exteriores, en correspondencia con los arcos inferiores. Y el problema es el mismo: ópticamente, los ventanales de los ángulos se unen prácticamente. El piso superior queda abierto, con pequeñas columnas que sostienen una estructura adintelada.

Naturalmente, las dependencias del palacio fueron ricamente decoradas. Sin embargo en su mayoría fueron transformadas al gusto barroco en los siglos XVII y XVIII. La excepción la constituye la capilla, que conserva las excelentes pinturas originales, obra de Benozzo Gozzoli realizadas en 1459.

Armas de los Medici
Armas de los Riccardi
Opus rusticum
Arcos cegados
Planta noble
Cortile
Capilla con las pinturas de Benozzo Gozzoli (1459)
El cortejo del rey anciano
El jardín trasero

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