jueves, 30 de enero de 2014

Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera: Monasterio de San Lorenzo de El Escorial


Planta, fachadas, patios, iglesia. 1563-1584.

Con motivo de la victoria de Felipe II sobre los franceses en la batalla de San Quintín el 27 de agosto de 1557 (día de San Lorenzo), el rey decide fundar un monasterio-palacio en la Sierra de Madrid. Con su construcción se logra un estilo renacentista hispánico (herreriano o escurialense) que perdurará hasta el siglo XVII. El proyecto inicial de Juan Bautista de Toledo era complejo: numerosas torres, y una fachada principal con menor altura para destacar la iglesia. A su muerte en 1567, Juan de Herrera simplifica y homogeniza los volúmenes dándole su aspecto definitivo. Y puesto que no se destaca la iglesia desde el exterior, construye una “falsa” portada.

Formalmente se caracteriza por su desnudez decorativa, por la abundancia de formas geométricas (cubos, pirámides, esferas), por un orden gigante inspirado en Palladio, y por unos volúmenes bien definidos con predominio de las horizontales. Los tejados toman la tradición flamenca de los chapiteles: cubiertas de madera de pendiente pronunciada, recubiertas de pizarra.

La planta toma la traza simbólica de una parrilla, en recuerdo al martirio de San Lorenzo. Es bastante compleja, como consecuencia de su diversidad de funciones: panteón dinástico, palacio, convento, colegio y biblioteca. Cada parte posee su decoración y tratamiento específico, pero se subordina al conjunto, a la traza universal. Desde la entrada existe un eje principal compuesto por la iglesia, el panteón y las estancias reales (única zona que sobresale del enorme rectángulo que es el edificio). A la derecha queda el monasterio, y a la izquierda el colegio. La iglesia y la biblioteca (sobre el ingreso) establecen dos ejes secundarios transversales.

Este planteamiento corresponde a las nuevas estrategias de representación que acompañan a la monarquía hispánica. La majestad del rey es tal que hace innecesario el boato exterior, las solemnes entradas y los pomposos recorridos. No requiere de la contemplación: es un rey escondido que se refugia (temporalmente) en una naturaleza humanizada (huertas y jardines)  o salvaje (montes dedicados a la caza).

El majestuoso patio de los Reyes comunica la fachada exterior con la basílica. Ésta tiene planta de cruz griega, con cúpula sobre tambor, apropiada por su función funeraria. El profundo coro, sin embargo contribuye a crear el efecto de una planta longitudinal, en sintonía con lo establecido en el concilio de Trento. A ambos lados del presbiterio se encuentran los grupos orantes de Carlos I y Felipe II con sus respectivas familias. El panteón, bajo la iglesia, fue terminado y decorado en estilo barroco en el siglo XVII. Sobre la entrada principal se encuentra la Biblioteca, pieza fundamental en el plan de un rey humanista como Felipe II. Es el nexo entre la cultura sagrada (convento) y la profana (colegio). Su bóveda presenta un complejo programa iconográfico centrado en la unión de la razón y la fe, y en el papel de las artes liberales, la filosofía y la teología.

Ante la ausencia de espacios creados para la ostentación del poder real, en el siglo XVIII los primeros Borbones construirán una magna escalera y unos aposentos con un carácter más palaciego, en sintonía con los nuevos modelos creados en Versalles.
 

Posible evolución del proyecto constructivo
Fachada occidental
Fachada sur
Fachada oriental
Fachada norte
Portada principal
San Lorenzo
Detalle de torre campanario
Los tejados de pizarra
La cúpula
Patio de los Reyes
Patio de los Reyes hacia el exterior
Fachada de la basílica
Reyes de Judá
A la derecha, David
A la izquierda, Salomón
Acceso a la basílica
El atrio
Cúpula plana
El coro
Desde el coro
El crucero
La cúpula
La cabecera
Detalle del retablo
Monumento funerario
Felipe II y su familia
Panteón real, de estilo barroco
Biblioteca
Otra vista de la biblioteca
Bóveda de la biblioteca
Esfera armilar
Patio de los Evangelistas
Otro patio
Patio de los Mascarones
Palacio de los Austria
Palacio de los Austria
Sala de las Batallas
Palacio de los Borbones: bóveda sobre la escalera
Palacio de los Borbones: salón de estilo Imperio
Jardines
Jardines
Jardín del Rey


Michelozzo: Palacio Medici Riccardi

Giorgio Vasari pintó esta vista del palacio Medici Riccardi en 1550
Fachada y patio. Florencia, desde 1444.

La república de Florencia pasa a ser gobernada en 1434 por Cosme de Medici el Viejo, banquero y político, que pondrá las bases para que sus sucesores mantengan el control de la ciudad durante un siglo. En el nuevo ambiente cultural renacentista, el papel dirigente de esta familia requiere de manifestaciones externas de su importancia. Por ello, en 1444 Michelozzo di Bartolomeo (1396-1472) recibe el encargo de edificarles una nueva residencia. El resultado (modificado y ampliado en el siglo XVII por los Riccardi) se convertirá en un nuevo modelo de palacio urbano que será rápidamente imitado en Florencia, en toda Italia, y en el resto de Europa: el clásico palacio renacentista aragonés deriva directamente de él.

Hacia el exterior es un monumental volumen en buena parte cerrado, expresión del poder de Cosme de Médicis. El aspecto todavía recuerda al de una fortaleza, a pesar de las abundantes ventanas. Sin embargo la variación del aparejo en altura elimina la monotonía y algo de su pesadez, y le dota de gran plasticidad.

La fachada destaca por su simetría. Se articula horizontalmente por cornisas que separan las plantas. Éstas poseen una altura decreciente estudiada para crear un efecto óptico rítmico; así, las cornisas no coinciden con el nivel del pavimento interior. La planta baja presenta aparejo almohadillado rústico y se abre por grandes arcos de medio punto. Estos fueron cegados con vanos menores en el siglo XVI, privando al edificio de la permeabilidad con el exterior que tuvo inicialmente. La planta intermedia o planta noble posee un almohadillado liso, y la superior sillares sin resaltar las aristas. Ambas se rasgan con abundantes ventanas con ajimez, cobijadas por arcos de medio punto de grandes dovelas. La fachada concluye en un gran alero muy decorado. En la esquina principal y sobre los ajimeces de muchas de las ventanas campean las armas de los Medici. Naturalmente, en la ampliación las sustituyen las de los Riccardi.

El patio o cortile es el ámbito principal, ya que une el exterior y el interior del edificio. No es un mero espacio utilitario, sino que posee un valor de representación clave: la importancia de la familia se manifiesta en la riqueza y categoría (también intelectual) de su ornamentación. Es de planta cuadrada, y posee doce columnas de proporciones clásicas y con capiteles de orden compuesto que sostienen otros tantos arcos de medio punto y moldurados. El problema surge en los ángulos, donde fustes y enjutas resultan ópticamente más débiles, por lo que otros arquitectos ensayarán más tarde diversas soluciones. Sobre los arcos, una ancha banda delimitada por molduras y con medallones en los que alternan las armas de los Medici y escenas mitológicas. En el piso noble se abren ventanales semejantes a los exteriores, en correspondencia con los arcos inferiores. Y el problema es el mismo: ópticamente, los ventanales de los ángulos se unen prácticamente. El piso superior queda abierto, con pequeñas columnas que sostienen una estructura adintelada.

Naturalmente, las dependencias del palacio fueron ricamente decoradas. Sin embargo en su mayoría fueron transformadas al gusto barroco en los siglos XVII y XVIII. La excepción la constituye la capilla, que conserva las excelentes pinturas originales, obra de Benozzo Gozzoli realizadas en 1459.

Armas de los Medici
Armas de los Riccardi
Opus rusticum
Arcos cegados
Planta noble
Cortile
Capilla con las pinturas de Benozzo Gozzoli (1459)
El cortejo del rey anciano
El jardín trasero